Al llegar a Los Gabrieles, en la calle Echegaray, 17, nos encontramos con cola para acceder. La espera nos la amenizó Paula —¡bravo!, qué maravilla de profesional y de persona— contándonos la historia del local, que pasamos a compartir:
Comenzó en 1907 como local de comida para llevar, siendo la primera cadena de este tipo en Madrid. Dos años después el dueño decide reinventarse y contrata a Adrián Quijano —apoderado de Juan Belmonte—, inaugurando en 1909 la taberna taurina, que se convertiría en una de las más famosas de los años 20.
La lista de celebridades que la frecuentaban es incontable, pero citaremos a Ava Gardner, Alfonso XIII, Juan Belmonte, Antonio Chacón y lo más destacado de la Generación del 27, como Valle-Inclán, Federico García Lorca o Miguel Hernández.
Con el paso del tiempo, tanto la estructura del edificio como su contenido sufrieron daños que requirieron restauración. Los históricos azulejos, recuperados por la empresa ECRA, vuelven a decorar las paredes de Los Gabrieles, que reabrió el 20 de abril de 2026.
El espacio
Cuenta con tres espacios: taberna, tablao —se reabre el mes que viene— y restaurante —también ampliado próximamente con salas y reservados espectaculares—. En la taberna se puede estar en barra o en mesa.
Para el restaurante hay que reservar con antelación; la carta es diferente a la de la taberna y no se hace cola. Como nuestro objetivo era probar las tapas, hicimos la ya mencionada cola y nos dieron mesa en la taberna. Gracias a las explicaciones de Paula pudimos apreciar mejor la experiencia de estar en un lugar tan especial.
El trato
Trato inmejorable. Nos encantó Paula y todo el equipo humano que trabaja con ella.
Qué pedimos
Nos volvió a pasar lo de ordenar bebida y comida a la vez, con lo que desconocemos si ponen tapa de cortesía con la consumición —creímos ver tapas de guiso de garbanzos y jamón en otra mesa, pero no podemos confirmarlo—. Pedimos para comer:
- Gilda castiza: La clásica gilda elaborada con buena materia prima.
- Gilda Los Gabrieles: El atún y el tomate seco le aportan matices muy sabrosos. Muy ricas también.
- Ensaladilla rusa: Clásica, con buen equilibrio. Muy rica.
- Croquetas cremosas (2): Espectaculares, muy cremosas. Tuvimos que pedir una segunda ración.
- Pulpo de roca a la brasa: Muy buena materia prima y muy buena elaboración. Como las croquetas, muy recomendable.
- Tortilla de patata: Con cebolla y recién hecha, generó debate. Correcta.
- Flan de queso: El queso de cabra le da carácter a este flan casero. Nos gustó mucho.
- Ganache de chocolate: Terminado en mesa con un chorrito de AOVE, jugando a mezclar dulce y salado. Correcto.
De bebidas, además de cervezas y agua, pedimos el albariño Narupa Caneco de 2024, que en relación calidad-precio nos parece fantástico y combinó muy bien.
En resumen
Nos encantó. La conjunción de belleza patrimonial, buena cocina y trato recibido nos hizo pasar una gran velada. Éramos cuatro y salimos a 43 € por persona. Repetiremos.